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Aunque
la última generación crecimos en la ciudad, siempre
regresábamos infinitas veces del año al campo, buscado el
sosiego que nos daba la tranquilidad de Jají, buscando el
reencuentro con nuestras raíces, la intimidad para
nuestras celebraciones y claro, es y ha sido por un siglo
uno de los principales sustentos de la familia.
En algún momento de nuestras vidas decidimos
restaurar la vieja Casona de la hacienda y donde antes
había unos depósitos de café y establos del ganado,
hicimos unas habitaciones muy confortables adaptadas al
entorno rústico de la Casa, donde estaba la fábrica de
lácteos de la antigua hacienda construimos el restaurante
y la cocina y así transformamos toda la casa para el
beneficio de la posada y seguir con esa tradición de
compartir con los visitantes, Nuestros Huéspedes, Nuestros
Amigos, los mejores momentos, así, de alguna manera muchos
se han convertido en nuestros amigos.
La Hacienda es famosa porque está llena de
antigüedades, pero para nosotros las mejores antigüedades
son nuestros viejos amigos…. Para nosotros usted no es
considerado un cliente o un turista, nuestra filosofía es
atenderlo como un invitado a nuestra casa de campo.
Actualmente, conscientes de nuestro compromiso
histórico, asumimos con más fortaleza, la misión de
continuar ofreciendo nuestras instalaciones y servicios
turísticos fusionándolos a la actividad agropecuaria que
ha perdurado hasta el presente a través de cinco
generaciones. |